jueves, 9 de marzo de 2017

¿Por qué hay que seguir luchando #PorunaleydeEducaciónSocial?




El día 8 de marzo llegó a mis manos la resolución del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad sobre la petición que presenté en el registro de la Subdelegación del Gobierno de Almería el pasado 10 de enero participando así en la campaña convocada a nivel estatal por el Consejo General de Colegios de Educadoras y Educadores Sociales (CGCEES) para promover una ley que regule la profesión de Educación Social. 

Puedo describir mi sensación entre impacto y desagrado cuando leí que mi petición fue inadmitida alegando el Ministerio en que había otras vías en las que se podía realizar (entre ellas la Iniciativa Legislativa Popular, por el cual se necesita no menos de 500.000 firmas para que pueda seguir adelante su tramitación en las Cortes Generales). Esto me demostró que en la lucha por cualquier causa siempre hay piedras en el camino, pero que no por eso no hay motivos para no volver a levantarse y seguir. Lo que he aprendido de esto: es que hay que seguir insistiendo porque conseguir algo así no es nada fácil.
























Entonces, ¿por qué hay que seguir luchando #PorunaleydeEducaciónSocial? 

Fundamentalmente porque la Educación Social es un derecho de la ciudadanía. Las educadoras y los educadores sociales son agentes de cambio y transformación social que luchan diariamente por la llamada Justicia Social, que personalmente creo que es un elemento ESENCIAL propio de un estado democrático. No nos podemos quedar impasivos antes las injusticias que se llevan a cabo actualmente: desigualdad, exclusión, violencia, segregación... hacia los grupos más vulnerables. La Educación Social tiene las herramientas necesarias para  crear una sociedad más justa, equitativa y sostenible en la que la diversidad que existe dentro de la misma sea reconocida. 

Luchar por una ley de Educación Social es una manera para que se reconozca la profesión dentro de la sociedad como algo necesario para que todas y todos tengamos las mismas oportunidades en ella.

Pero aunque las cosas se tuerzan, nunca hay que rendirse.

Por todo esto que he escrito (no sé si será suficiente) animo a todas mis compañeras y compañeros del Grado de Educación Social de la Universidad de Almería a sumarse a esta campaña, que nos unamos todas y todos a esta causa más que justa, necesaria para la Educación Social.


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