domingo, 10 de septiembre de 2017

Educación Social vs bromas machistas


Viendo las "bromistas" de carácter sexista y machista que se mostraron en Canal Sur (recordemos, televisión PÚBLICA, pagada por todas las andaluzas y andaluces)  me estoy replanteando realizar mi Trabajo de Fin de Grado sobre el machismo y sexismo en los medios de comunicación (sobre todo en la televisión) y su evolución en los últimos años. 

En un país, donde cada 8 horas una mujer es violada (según datos del Ministerio del Interior) no se pude permitir que en una televisión pública un presentados corte la falda a la compañera o se la levante delante de la audiencia andaluza y que encima de todo  nos riamos como si fuera algo gracioso. Pues no, no es una actitud normal, es una actitud machista que está muy normalizada, que por desgracia sólo hace crear una imagen de mujer objeto sexual sólo para captar la audiencia. 

No, señores, no todo vale para la audiencia, ni siquiera una broma pactada que sólo nos perjudica y nos humilla a todas las mujeres. Personalmente, nunca me he sentido tan avergonzada y humillada de esta forma, no sólo como mujer, sino como andaluza, porque señores de la RTVA y de Canal Sur ¿Qué imagen pretenden dar a toda España de las andaluzas y andaluces? Y me preocupa este tema, porque, como casi Educadora Social,  quiero y pretendo cambiar esas actitudes normalizadas, porque la Educación Social es generadora de cambios sociales, y claro está que son cambios pequeños, pero por algo se puede empezar, y empezaría por estas actitudes que de humor no tiene nada.

Antes, la programación de Canal Sur tenía una oferta amplia con programas culturales entre otros como "El Público Lee" o de participación ciudadana como "Pido la Palabra", eso SÍ es realizar un servicio público para la ciudadanía. No cuesta tanto mejorar la programación actual que sólo promueve una imagen zafia y casposa de Andalucía. Una TV pública al servicio de la ciudadanía debe ser moderna y adaptada para el público de todas las edades, no como ahora, que la oferta de programación actual de Canal Sur precisamente para la juventud no está pensada.


Los medios de comunicación transmiten determinados mensajes e imágenes de una sociedad que aún sigue normalizando estas actitudes y que no se da cuenta ni se percata de que el machismo aún existe. Pues para eso está la Educación Social, para cambiar las actitudes discriminatorias en favor de una sociedad que apuesta por la igualdad de género. 

Queda un largo camino por recorrer para conseguir la igualdad plena, claro que hemos conseguido muchas cosas, pero debemos ser conscientes de que todavía se siguen viendo normales actitudes discriminatorias, de ahí a que no nos demos cuenta de ello. 





domingo, 3 de septiembre de 2017

Somos Mujeres, NO objetos sexuales



Pues sí otra entrada a la que se la dedico a una persona que habla desde la más absoluta ignorancia. Hoy nos hemos despertado con una entrevista a Javier Marías en el diario El País en el que contestaba a algunas preguntas del siguiente modo:


Lleva 23 años escribiendo columnas, 15 de ellos en El País Semanal, ¿ha notado un aumento de la intolerancia? Sí, ya lo creo. Sobre todo en los últimos años. Tengo un artículo pendiente que además caería fatal también, que lo tendría que titular algo así como "El triunfo de las monjas". las monjas de toda la vida están triunfando ahora, bajo otro disfraz, pero con los mismos objetivos: que no haya besos, que no haya escotes, que no haya minifaldas. Mire, no, bajo la apariencia de buenas causas se reprime como en tiempos de Franco. Pues si llamo a las monjas a las que propugnan todo esto...

¿y las feministas? Si, las feministas y yo qué sé... El otro día leí "Ya no habrá besos en las carreras ciclistas". Y la federación de golf  de EEUU prohíbe las faldas cortas a las jugadoras... Me dejó atónito. Vamos a ver, las feministas han luchado durante décadas por vestir como les da la gana. Y las sufragistas querían descubrir el tobillo. Y ahora resulta que, por otros motivos, no puede usted llevar minifalda ¡Déjeme en paz! 


Está claro, Sr. Marías que las feministas han luchado durante toda la historia del feminismo por la libertad de la mujer, pero por si usted no se ha percatado, aún estamos ante un sistema heteropatriarcal que perpetua la cultura de la violación. Usted nunca ha tenido que andar por la noche con miedo a que una persona desconocida le agreda sexualmente o no le molesta que utilicen a la mujer como un objeto sexual de escaparate para el deleite de los hombres tanto en los podios de las carreras ciclistas como en anuncios en los que se utiliza el cuerpo de la mujer como un objeto de reclamo y deseo sólo para vender un simple producto. Tampoco tiene que aguantar piropos de desconocidos sin venir a cuento por la calle. 

El verdadero problema es la falta de educación en valores como la igualdad y el respeto, porque , Sr. Marías, las mujeres nos podemos vestir como nos dé la gana sí, pero NO para complacer a los hombres, sino para nosotras mismas, y si hay algún problema no es de las feministas, sino de aquellos hombres que sólo nos ven como un objeto de placer para ellos. 

La solución para todo esto, más educación social para reforzar los valores que propugna el feminismo, para que la sociedad pueda llegar a entender de que las mujeres somos PERSONAS y no objetos de exposición. Personalmente, me alegra mucho de que hayan quitado las azafatas de los podios, ¿por qué tienen que ser siempre mujeres a las que tienen que utilizar como un florero al lado de los ganadores? En cuanto a las minifaldas en el golf, le lanzo un par de preguntas que espero que sirvan para reflexionar ¿no ha pensado usted que a esas chicas les obliga a vestir así para captar la atención de la audiencia de dichos torneos? ¿Eso es libertad? ¿Por qué las chicas no pueden vestir igual que los chicos en los torneos de golf por cuestión de comodidad? ¿Le ha preguntado a las chicas si se sienten cómodas al jugar al golf con una minifalda? 

Por último, le digo Sr. Marías que las feministas exigimos que no traten a las mujeres como un mero objeto sexual, porque simplemente NO lo somos, somos PERSONAS, por lo que merecemos respeto.