miércoles, 25 de octubre de 2017

El sistema actual nos separa



Buenas noches, acabo de llegar de Almería capital a mi casa del Laboratorio de Ideas "Educar para la Transformar  organizado por EQUO Almería junto con la Vocalía del Colegio Profesional de Educadoras y Educadores Sociales de Andalucía y ya estoy deseando escribir esta entrada.

En este post quiero destacar las intervenciones después de la exposición que ha hecho la educadora social Fabiola Chacón Benavente. En ellas se ha destacado la percepción o sensación de "hostilidad" entre educadoras y educadores y trabajadoras y trabajadores sociales en cuanto a sus respectivas funciones. Si bien puede que haya confusiones, lo que sí es cierto es que, como bien decía nuestro querido, ilustre profesor de Sociología (Políticas Sociales en el Grado de Educación Social de la Universidad de Almería) y Defensor Universitario Juan Sebastián Fernández Prados, todo esto viene del discurso neoliberal que antepone lo económico a las necesidades reales de la sociedad. A mí me gustaría añadir que este sistema no es que no haga nada para fomentar la percepción de unión entre ambas figuras, sino que es el propio sistema actual que intenta dividir y enfrentar para beneficiar la "competencia" y así favorecer la eficiencia económica en lugar de beneficiar el bienestar de las personas y la protección del Estado del Bienestar frente a los recortes y su desmantelamiento a favor de la privatización de los servicios más básicos que forman parte de él.

Es verdad, Educación Social NO es Trabajo Social, las educadoras y educadores sociales no pueden asumir funciones de las trabajadoras y trabajadores sociales, pero tampoco puede ser de forma viceversa, ya que de por sí, la existencia de la antigua Diplomatura (y actual Grado Universitario) nos permite certificar el acceso al ejercicio como educadora o educador social pero, tod@s suman, nadie resta, de ahí la necesaria existencia de los grupos interdisciplinares, para ayudarnos, no para pelearnos. Pero ojo, puede que la titulación sea relativamente joven (la Diplomatura de Educación Social se aprobó en el año 1991)pero la profesión ya existía, y hay que agradecer a tod@s l@s profesionales habilitad@s por crear el camino de la Educación Social, que no se nos olvide. Para más información podéis consultar el Libro Blanco del Título de Grado de Pedagogía y Educación Social de la Agencia Nacional de la Calidad y Acreditación (ANECA) (http://www.aneca.es/var/media/150392/libroblanco_pedagogia1_0305.pdf).

Pero el problema sigue estando presente: el intrusismo, para ello las educadoras y educadores sociales necesitamos que se delimite las funciones a nivel legal, por ello, seguimos luchando en pro de una Ley de Educación Social para un mayor reconocimiento de la profesión a nivel social. Hay que seguir luchando para que no sólo las y los profesionales de la educación social se impliquen, sino también la propia ciudadanía y las Universidades reclamen la necesidad de la figura en muchos ámbitos como, por ejemplo, en los centros educativos. 

Sí, hay que hacer política, porque como bien dijo Paulo Freire: "todo acto educativo es un acto político". O sea que todos los días hacemos política,todo es política; esto que estoy haciendo ahora mismo no es nada más y nada menos que política. Si no hacemos política ¿Cómo podemos defender la calidad de los Servicios Sociales públicos? ¿Cómo podemos defender nuestro trabajo o labor socioeducativa en los distintos ámbitos?




Sin hacer más extensiva esta entrada agradecer tanto a la Delegada territorial del Colegio Profesional de Educadoras y Educadores Sociales de Andalucía, Fabiola Chacón Benavente como a Equo Almería por esta tan necesaria exposición y difusión de la Educación Social. 


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lunes, 16 de octubre de 2017

Entradas Carnaval de Blogs CEESC



Como sabéis el pasado 2 de octubre fue el Día Internacional de la Educación Social y participé en el Carnaval de Blogs del Col·legi d'Educadores i Educadors Socials de Catalunya sobre los retos de la Educación Social en tiempos de la globalización.

Debo felicitar a todas las compañeras y compañeros educadoras/es sociales que han publicado unas entradas muy interesantes que dan mucho para reflexionar sobre el proceso de globalización y la Educación Social. 

También quiero agradecer desde aquí a las compañeras y compañeros del CEESC que me han permitido participar en el Carnaval de Blogs, que la verdad ha sido una gran experiencia personal, y que me replanteo repetir para el año que viene. Nunca me cansaré de escribir sobre la Educación Social, y ojalá nunca deje de escribir sobre la ES. 

Así que os dejo dos enlaces: una del blog del CEESC con todas las entradas del Carnaval de Blogs y otro de la página de Social.cat (Diario digital del tercer sector de Catalunya) donde se han publicado las reflexiones más destacadas de esta edición:






sábado, 14 de octubre de 2017

Visualizando mi futuro: El Servicio de Voluntariado Europeo


Ya he tomado este blog como si fuera una mezcla entre diario personal y reflexiones de la educación social. La verdad, no me cansaré nunca de escribir. Eso sí tengo ganas de vivir nuevas experiencias que me permitan abrir todavía más la mente, es decir, siempre me pregunto ¿Cómo será la realidad fuera de España? ¿Cómo es en realidad Europa? 

Ahora, a tan sólo 6 créditos para ser titulada en Educación Social y sin haber tenido experiencia ni haber tenido ninguna oportunidad de disfrutar de la beca Erasmus durante el grado, me estoy planteando realizar el Servicio de Voluntariado Europeo (SVE). Creo que me vendrá bien, no sólo para descubrir nuevas experiencias y nuevas realidades, sino también enriquecerme a nivel cultural.

Personalmente, quiero que mi formación vaya más allá del ámbito académico y de la educación formal, quiero aprender nuevas culturas y ampliar horizontes personales, y eso sí, mejorar el nivel de inglés, aunque me vaya con el B1 y luego no me entere de nada, pero me podría adaptar de manera paulatina.

A veces no nos damos cuenta de las posibilidades que nos ofrece el mundo y la diversidad cultural; y de las limitaciones que hay en encerrarse en sí mismo. 

El Servicio de Voluntariado Europeo, que se encuentra dentro del programa Erasmus +,  creo que me aportará mucho más de manera personal, aunque también de cara a mi futuro profesional. Entiendo que la experiencia profesional siempre es un elemento a tener en cuenta a la hora de contratar, pero, ¿y este tipo de experiencias personales? 

Tengo que hacer una pequeña confesión muy personal: me horrorizan los aviones, pero no creo que sea el único medio de transporte con el que me pueda permitir irme a esta aventura (véase el tren, por ejemplo). 

Creo que iniciar esta aventura sería un gran paso personal, porque sería un gran paso para mi crecimiento personal y cultural. Creo que toda persona joven debe tener esta experiencia para conocer el mundo y su gran diversidad. 

jueves, 12 de octubre de 2017

Orgullo de profesión: Educación Social



Estos días sólo oigo "orgullo", "patria" y frases muy relacionadas con el sentimiento nacionalista, que personalmente es bastante peligroso, porque para ciertas personas, si no sientes lo mismo que ellas eres un antipatriota, odias a tu país o te rechazan "invitándote" a que te vayas a otro país. 

Y yo me pregunto, ¿para qué sirve ese sentimiento patriótico si luego rechazas a cualquier persona que viva en el mismo país pero piensa diferente? Esa es la parte más peligrosa de los sentimientos nacionalistas, que en lugar de analizar los acontecimientos de manera más sosegada lo hacen desde la pasión patriótica. Últimamente no somos conscientes de que estos sentimientos exacerbados lo único que hacen es crear más odio. Yo no tengo por qué ser una apasionada de la patria ni enarbolar los "símbolos" del país como si fuera algo obligatorio para que pueda vivir. 

Lo que he aprendido a lo largo de los cuatro años que he estado en el Grado de Educación Social ha sido el hecho de reflexionar y cuestionar lo que ocurre alrededor de mi persona y de lo que ocurre a nivel global. Y con todo el respeto, creo que estos sentimientos patrióticos no tiene sentido en un mundo cada vez más globalizado e interconectado en el que las fronteras están perdiendo el sentido. Yo estoy orgullosa de estudiar el grado de Educación Social (aunque ya sólo me falta el TFG y el B1 para titularme, cosas del Espacio Europeo de Educación Superior) y también me siento orgullosa de la diversidad que se muestra no sólo a nivel global sino a nivel local, que se muestre que cada persona puede ser, pensar y sentir de manera diferente. 

Pensar por mí misma me ha hecho más libre; el hecho de no tener que seguir dogmas ni un pensamiento único y generalizado me ha permitido abrir mucho más la mente siendo consciente de los cambios "glocales" que se están produciendo en el siglo XXI. 

De lo que realmente esto orgullosa es de aquellas compañeras y compañeros educadoras y educadores sociales que trabajan cada día por generar esos cambios en la sociedad para que se produzca ese avance. No sé si llegare a trabajar en España, aunque ya lo veo muy difícil, pero me siento orgullosa de que muy pronto pueda decir: ya soy EDUCADORA SOCIAL. 

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miércoles, 4 de octubre de 2017

La política necesita más Educación Social


Entendimiento, diálogo, acuerdo, pacto, consenso, comunicación, escucha activa, empatía, respeto, concordia... palabras que se necesitan ahora más que nunca en estos momentos en los que estamos atravesando. 

Muchas personas no entienden como en una democracia puede imperar los insultos, golpes,violencia, amenazas, coacciones... Está claro que lo que nos hace falta son valores que no sólo permitan escucharse entre las partes, sino que ambas puedan llegar a un acuerdo en beneficio de todas y todos. 

Hay maneras de resolver los conflictos, pero está claro que la violencia nos lleva a un callejón sin salida. Personalmente, me doy cuenta, a medida que pasan los días, que la política en nuestro país necesita mucha más Educación Social, necesita impregnarse de los valores democráticos y utilizar vías que permitan ese entendimiento que todo el mundo quiere que haya. 

La única solución que veo posible al conflicto es que ambas partes cojan aire, suspiren y digan que están dispuestos a dar la cara, sentarse y debatir o dialogar para ver las soluciones y alternativas que puedan darle fin. Y que ambas partes se pongan en el lugar del otro para que lleguen a esa solución, y que dicha solución no sea lo bastante perjudicial para todas y todos. 

Cada persona tiene derecho a tener su ideología (siempre y cuando no esté fundamentada en odio y rechazo) y tiene derecho a ser respetado. Lo que he visto en los medios de comunicación no es más que escenas violentas en manifestaciones y me he hecho la siguiente pregunta: ¿De verdad las manifestaciones son tan violentas como nos quieren hacer ver? Pues no, afortunadamente he encontrado fotos de personas con ideologías diferentes juntas (independentistas y no independentistas) en la huelga general que se convocó en Catalunya en repulsa por la actuación policial y me sentí orgullosa de que se pudiera mostrar también estas imágenes. No me cabe duda de que la mayoría de catalanes son pacíficos y la mayoría de españoles también lo son. Sigo creyendo en que la solución está en el diálogo, hay esperanza para ello, me niego a pensar que la única solución sea gritando e insultando unos a otros.

Creo que la política necesita más Educación Social y viceversa. 

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domingo, 1 de octubre de 2017

Los retos de la educación social en tiempos de la globalización





La globalización es un conjunto de procesos que han transformado la manera de vivir de los seres humanos al planeta. El origen de la globalización está en dos factores relevantes: la mejora de las comunicaciones (y, en concreto la aparición de la “red”, internet) y la mejora del transporte. Estos dos factores han roto las dimensiones de espacio y tiempo presentes al planeta y han tenido y están teniendo importantes repercusiones en los ámbitos económicos, políticos, ecológicos, culturales,…
En un mundo dominado por un capitalismo voraz que busca maximizar los beneficios y que ve cualquier barrera o intento de control por parte de los estados como un inconveniente para hacer negocio, la mejora de las comunicaciones y del transporte ha permitido aquello que denominan deslocalizar la producción y abaratar los costes laborales para las grandes corporaciones industriales y de servicios.
Al mismo tiempo cada día somos más conscientes que vivimos en esa “aldea global” y que aquello que sucede en un lugar del planeta tiene repercusión en el resto. La contaminación, los accidentes nucleares, la deforestación no sólo afectan en aquella región del planeta donde se producen. Somos cada día más conscientes de que todos los seres humanos vamos a la misma barca.
La globalización es una realidad de la cual difícilmente podemos huir pero sí que hay muchas maneras de abordarla.
Los llamados movimientos antiglobalización luchan por una globalización que tenga en cuenta las personas y no las deje en manos de las grandes corporaciones industriales, de la selva del libre mercado que han propiciado las corrientes neoliberales. Reclamamos “otro mundo donde quepan todos los mundos”.
Y la globalización tiene otra vertiente no menos importante y es la globalización cultural. Y esta globalización cultural tiene ciertos aspectos positivos. Nunca en la historia habíamos podido acceder con tanta facilidad a manifestaciones culturales otros continentes. Ahora podemos escuchar música generada países muy lejos de nuestro entorno, o comer cocina tradicional de culturas muy alejadas de las nuestras. Este conocimiento de otras formas culturales, aunque muchas veces se produce de manera muy estereotipada, es enriquecedor y favorecedor de la tolerancia. Pero esta globalización cultural tiene también aspectos negativos en un mundo capitalista como el que vivimos: una tendencia general a mercantilizar los productos culturales a lo largo del planeta. El problema es que no todas las culturas disponen de la misma capacidad económica para mostrarse al mundo, y esto implica que las manifestaciones culturales de aquellos países con más poder económico extienden sus modelos culturales por el planeta. Alguien decía que la cultura común que tenemos todos los habitantes del mundo son las series americanas o sus grandes producciones cinematográficas.

¿Cuáles son los retos de la educación social frente a esta globalización?
En la entrada del Carnaval de blogs del año pasado afirmaba que las acciones desde la educación social serán positivas para las personas cuando las ayudan a comprender el mundo, cuando las ayudan a empoderarse. La educación, como decía Freire, no cambia el mundo, cambia las personas que cambiarán el mundo. La educación social será garante de los derechos de la ciudadanía si promueve en las personas la capacidad para luchar por sus derechos, y para contribuir a una sociedad más justa.
Por lo tanto, la educación social tiene que ayudar a las personas a abordar la globalización desde una perspectiva crítica. Y esto quiere decir poner a las personas en la situación de cuestionar las corrientes neoliberales de pensamiento que se han instalado de manera sutil en nuestras vidas.
Pero, por otro lado, la educación social tiene que aprovechar esta globalización para poner en contacto a las personas con otras formas culturales que desde otros lugares del mundo promueven valores de solidaridad y de construcción de una sociedad más justa. Conocer, por ejemplo, las reflexiones de los y de las zapatistas, del movimiento kurdo o mapuche, es posible hoy también gracias a la globalización y esto supone un enriquecimiento para todos y todas nosotros habitantes de un mundo occidental que tiene que aprender mucho de estos movimientos.
Y en esta línea quiero mostrar un cuento, que me parece precioso, del movimiento zapatista, del Subcomandante Marcos, que seguro que no habría podido conocer sin ese contacto:
Según nuestra tradición cultural, el mundo fue creado por varios dioses. Unos dioses muy bailadores, muy reventadores -también decimos-, que no lo hicieron cabal. Dejaron cosas pendientes, o cosas que se hicieron mal.
Una de ellas fue que no hicieron a los hombres y mujeres cabales todos, es decir, de buen corazón. Sinó que se les salió por ahí algun gobernador, o algún presidente del país, que salió con el alma mala y con el corazón chueco.
Cuando se dieron cuenta los dioses de esta injusticia, de que había hombres y mujeres que estaban viviendo a costa de los demás, quisieron ayudar algo a los hombres y mujeres del maíz, a los pueblos indios de este país.
Y para ayudarlos les quitaron una palabra: les quitaron el yo. En los pueblos indígenas, en los de raíces mayas y en muchos pueblos de este país, la palabra yo no existe. En su lugar se usa el nosotros.
En nuestras lenguas mayas es el tic. Esa terminación de tic, que menciona al colectivo o a la colectividad, se repite una y otra vez. Y no aparece por ningún lado el yo.
(Palabras en tzotzil) “Nosotros no tememos morir luchando" decimos nosotros. Nunca hablamos en singular. El tic que se repite una y otra vez en nuestras lenguas, viene a ser como el tic-tac de ese reloj que nosotros queremos llegar, para ser parte de este país, sin ser una verguenza para él, una afrenta o un motivo de burla o de limosna. 23 de octubre 2006. Hermosillo. Sonora. SEGÚN CUENTAN NUESTROS ANTIGUOS, Relatos de los pueblos indios durante la otra campaña
Y para acabar, otra frase del mismo libro que dicen Ofelia, Doña Rosario y Doña Helena en el cuento “Un puente femenino en la cultura de abajo" “La tierra peligra y nos llama, los mayores, los ancianos, los equilibradores de las fuerzas del mundo, se van más allá, y nuestras lengua y cultura se mueren con nuestra tierra. Hay que hacernos fuertes con quienes son como nuestro corazón, aunque otros”.
Y a esto, también esa “otra globalización” nos puede ayudar.

Carles Monclús

Profesor del CF de Grado Superior de Animación Sociocultural en el IES Jordi de Sant Jordi de Valencia y del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Valencia