viernes, 9 de febrero de 2018

La Educación Social en la escuela


Desde ayer, que conocimos el caso de una violación múltiple a un niño de 9 años por parte de chavales de 12 y 14 años en un colegio de Cazorla, vengo reflexionando sobre lo que realmente está pasando en la sociedad para que ocurran este tipo de actos. Si bien la falta de formación del profesorado para actuar y la falta de recursos humanos hacen mella para la intervención y sobre todo para prevenir, muchos ya están pensando en que el castigo puede reformar las actitudes de estos chavales. Nada más lejos de la realidad, el castigo a estos menores no sirve si actualmente la mayoría de los menores pueden acceder al material pornográfico en internet sin ningún tipo de control parental ( de hecho hay una herramienta que va incluida en los navegadores para que los menores no puedan acceder a estos contenidos precisamente y hacer segura la navegación por la red).

Para educar en este asunto y combatir el bullying no sirve una charla de la policía o de una asociación de una hora en la que siempre se dice lo mismo, se requiere de una intervención más profunda y desde varias perspectivas (profesorado, familias, alumn@s y sociedad en general).Si se  trata de prevenir agresiones sexuales, los programas de intervención deberían hacerse desde un punto de vista de una educación sexual completa, sin limitarse sólo en lo físico, también desde la perspectiva socioafectiva. Puesto que la educación sexual en este país escasea y mucho no sólo en los centros educativos sino en la sociedad en general y creo que deberíamos replantear si nos han educado suficientemente bien en cuanto a la sexualidad (no limitándose a los actos físicos, sino también en el reconocimiento y respeto a la diversidad sexual, respeto en la pareja, etc.), por lo que creo que aún tenemos mucho que aprender desde esta perspectiva. 

Hace falta una intervención más profunda en la actuación directa en la problemática y sobre todo en la prevención. Creo que desde el Ministerio de Educación y las diferentes Comunidades Autónomas se debería reconocer la necesidad de la figura de la Educadora y Educador Social en los centros educativos (como lo están en Extremadura, Andalucía, Castilla La-Mancha, Baleares y Canarias). Se ha de intervenir en la prevención no sólo en el alumnado sino también con las familias, profesorado y sociedad. Y la prevención no son simples charlas de una hora sobre el tema, el hecho de sensibilizar e implicar a las familias y a la sociedad como un problema de todas y todos puede replantear cambios que pueden ser positivos. Ciertas actitudes violentas se transmiten de diversas formas y por diferentes medios (entre ellos internet y las redes sociales), por lo que hay que hacer que el profesorado y las familias sea consciente de que esta problemática no se soluciona con un simple castigo, sino con la prevención y la transmisión de unos valores positivos que permitan una buena convivencia y respeto en los centros educativos.


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