miércoles, 14 de marzo de 2018

Ahora que las redes se calman poco a poco...






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Los mensajes que se ha visto en redes sociales y por otros medios de comunicación debe hacernos reflexionar si la solución correcta para canalizar la rabia es gritar por la calle "asesina" a la que, recordemos aún no ha empezado el proceso judicial, es presunta asesina o difundir y alentar discursos de odio por su color de piel su género o su nacionalidad.

Gran parte de responsabilidad es de los medios de comunicación que obtienen cierta información y que la publican de manera inadecuada sólo para crear más morbo y así generar más odio e insultos hasta tal punto que ya hay peticiones en change.org pidiendo su extradición a su país para cumplir la condena allí o pidiendo incluso la no derogación de la Prisión Permanente Revisable o la PENA DE MUERTE (claramente inconstitucional y que no sirve para nada reducir  el índice de criminalidad, ya de por sí es un nivel muy bajo en nuestro país). 

"Guarra negra", "puta negra de mierda", "hija de puta", etc. es lo que se ha visto estos días en las redes sociales (sobre todo en Twitter). Desatar la ira no nos va a devolver al pequeño Gabriel, tampoco la prisión permanente revisable (e incluso yo dudo de su constitucionalidad, debido a la finalidad relacionada con la reeducación y reinserción social de la prisión y del Derecho Penal que incluso dicha función se establece en la propia Constitución de 1978). Porque yo, a punto de ser educadora social no puedo tolerar ni consentir que la prisión o el Derecho Penal se utilicen como medio de venganza, entonces estaríamos echando por tierra el principio constitucional de reeducación y reinserción social de los presos. Una pregunta que cabe decir es ¿Qué podemos hacer para que esa reinserción social sea efectiva? Desde luego con venganza y con rencores no. 


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Nadie que no forme parte de un Tribunal de justicia debe juzgar. en un caso así debemos mantener la calma y acompañar en el dolor a la familia. 

Los discursos de odio se deben desmontar a partir de que las personas que lo difunden no sólo lo hacen por desconocimiento y a partir de generalizaciones sino también para levantar o avivar más la ira y la sed de venganza de la población, pero podemos combatirlo. Mi respuesta es muy clara: A más Educación Social más Ciudadanía. Necesitamos una Educación Social que dé las herramientas necesarias para crear una ciudadanía con perspectiva más crítica y tolerante en la que los discursos de odio no tengan ninguna cabida. Desde luego nos queda muchísimo camino para crear esa sociedad, pero está claro que los discursos de odio que se vierten en las redes sociales se pueden trasladar a la vida real y afectar a otras personas que no tienen nada que ver con el caso. 


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